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PABLO ZINGER, EL REY DE ZARZUELA, HEREDERO DE PIAZZOLLA

PABLO ZINGER, EL REY DE ZARZUELA, HEREDERO DE PIAZZOLLA

Una personalidad artística extraordinaria que cautiva a las audiencias de todo el mundo con la música hispanoamericana.

Author: Rita Sanvincenti/Saturday, August 2, 2014/Categories: Messico, USA

Pablo Zinger es un director de orquesta, pianista, compositor, arreglista, así como ensayista y conferenciante. Músico de gran eclecticismo, está dedicado a los clásicos, especialista en el tango, la música latina, zarzuela (de la que ha sido llamado "el rey" en los Estados Unidos), así como la obra de Astor Piazzolla. Ha actuado en las Américas, España, Rusia, Japón, Corea, Hong Kong, Sudáfrica, Grecia, Polonia, Eslovenia, Alemania y Noruega.
Se ha presentado en un programa de tango con Plácido Domingo en el Constitution Hall de Washington, ha dirigido, entre otros, el Concierto del 50° Aniversario de Paquito D' Rivera en el Carnegie Hall y el estreno de María de Buenos Aires de Piazzolla en Moscú.
Entre sus obras, el musical en inglés - letra y música - latino-judío “Bela” (con el escritor Ilán Stavans) “Las tentaciones de González” basada en libro del uruguayo Hugo Bardalla (Tiene la Muerte Atada), su homenaje a compositores latinoamericanos “Bésame mucho”, un gran éxito con numerosos premios de la crítica, presentándose en el Teatro de Repertorio Español de Nueva York desde 2012.
Entre sus grabaciones, así como las dedicadas a la zarzuela, Tango Apasionado con Astor Piazzolla, “Chamber Music from the South” y “El clarinetista” (nominación al Grammy) con Paquito D'Rivera, Las Puertas de la Mañana (canciones de Carlos Guastavino) y dos álbumes dedicados a la música del compositor clásico-flamenco Carlos Surinach.
Fue Director Musical del Instituto de Teatro Polaco de Nueva York, fundado por Nina Polan, y ha presentado la música polaca frecuentemente en los Estados Unidos, desde la ópera Halka de Moniuszko hasta espectáculos de cabaret.
Fundó el Zinger Septet, con sede en Valencia, y recibió la Licenciatura en Música y Maestría en Música en la Manhattan School of Music, donde estudió piano con Zenón Fishbein.

La zarzuela es un género musical que debe ser mejor conocida. Usted, que ha sido llamado "el rey de la zarzuela" se compromete a difundirla lo más posible en los USA y alrededor del mundo. ¿Qué ha dificultado su propagación ?
La zarzuela es uno de mis géneros favoritos. Tiene mucha similaridad con el teatro musical estadounidense, en su alternación de partes habladas y cantadas (igual que la Operetta, el Singspiel, la Opera Comique francesa, etc.) y también en su gran variedad de estilos y tamaños (desde pequeñas piezas en un estilo casi de cabaret, hasta grandes obras de envergadura operática).
Comencé a hacer zarzuela con el director René Buch en el Teatro de Repertorio Español en Nueva York en el año 1981, y trabajé allí hasta 1994. Recientemente he vuelto allí, presentando mi espectáculo “Bésame Mucho”, que ha recibido muchos premios de la crítica en Nueva York.
A partir de 1989, dirigí zarzuela con orquesta en Nueva York con el Bronx Arts Ensemble, y en El Paso (Texas), Santa Barbara (California), Montevideo (Uruguay), Orlando (Florida) y más recientemente por seis años en el National Hispanic Cultural Center en Albuquerque.
Creo que los productores de ópera tienden a pensar en la zarzuela como un género “exótico”. Cuando la hacen en los Estados Unidos, piensan que al hacer zarzuela lograrán atraer a un público hispanohablante – que es cada vez más numeroso – a las casas de ópera, para que luego vean el “verdadero” repertorio, es decir, la ópera italiana, francesa y alemana… Esta es una mentalidad colonizadora, un poco aquello de “educar a los salvajes”, y un producto de la ignorancia de los grandes valores musicales (y los ocasionales valores teatrales) de la zarzuela. Zarzuelas como “Luisa Fernanda” de Moreno-Torroba o “La tabernera del puerto” de Pablo Sorozábal, no tienen nada que envidiarle a las óperas italianas o francesas.

Usted es un gran especialista del tango de Astor Piazzolla y otros: cree que el tango es música "culta", una forma de música clásica moderna? O siente que existe una distinción innecesaria entre la música "culta" y la música "liviana"?
La distinción entre la “música culta” y la “música popular” es una de las desgracias de la cultura contemporánea. En la época de Bach, Beethoven, Mozart, Chopin y Liszt, los compositores tocaban, componían e improvisaban. En los conciertos se tocaba música contemporánea, no música de 100 o 200 años atrás. Hoy en día, los compositores clásicos (con algunas honrosas excepciones) no tocan, los músicos clásicos no improvisan y los improvisadores tocan “jazz”. Esto ha producido una decadencia de la así llamada música clásica. Piazzolla era una gran excepción. Él tocaba, componía e improvisaba, con un conocimiento igualmente profundo de la música “popular” y “clásica”. Piazzolla podía instrumentar una pieza sinfónica o escribir un tema de 4 minutos para su quinteto con igual facilidad. Su música es ejecutada hoy por grupos sinfónicos y de cámara, músicos de jazz, compañías de baile clásico y moderno, cantantes “pop”, etc. Otros grandes compositores que lograron ser igualmente eclécticos son George Gershwin, Ernesto Lecuona y Leonard Bernstein, todos favoritos míos.

El conjunto se llama Nuevo Tango Septeto. ¿Cuál es el "tango nuevo"?
El término Nuevo Tango se aplica generalmente al estilo inventado sobre todo por Piazzolla. Él creció en Nueva York, donde su familia se mudó cuando el tenía 8 años de edad. Allí fue expuesto a muchas músicas diferentes: el jazz de Harlem, la música clásica que le enseñó su profesor húngaro, Bela Wilda, el “klezmer”, música de los judíos del este europeo que abundaban en su vecindario del Lower East Side de Nueva York en esa época, y el tango que su padre trajo de Argentina. Piazzolla incluyó elementos de todas estas músicas, más algunos efectos de la música clásica “avant-garde”, y de toda esa mezcla, creó la nueva música que llamó Nuevo Tango, y que hoy es el “estándar” del tango contemporáneo. Mi septeto, basado en Valencia, España (ZingerSeptet, anteriormente llamado Nuevo Tango Zinger Septet) participa de esta filosofía, de no separar las distintas músicas, sino de combinarlas… El formato es totalmente “clásico” (oboe, clarinete, violín, cello, guitarra, contrabajo y piano), pero el estilo es totalmente ecléctico. Los integrantes son el oboista Roberto Turlo, el clarinetista Jose Franch Ballester, el violinista Enrique Palomares, el chelista Mariano García, el guitarrista Rubén Parejo y el contrabajista Xavier Sapiña, y yo al piano. Tocamos Tango, Nuevo Tango, Bossa Nova, Chorinho, música de películas, clásico, lo que sea. Leemos música, improvisamos, hacemos ruidos con la boca y con el cuerpo, pateamos el piso, de vez en cuando hasta cantamos…

Cómo conoció a Piazzolla y logró que él le confiara la dirección de algunos estrenos importantes?
Conocí a Piazzolla sorpresivamente… Recibí una llamada telefónica en la cual me dijo “Soy Astor Piazzolla y quiero que seas el director musical de mi próxima obra en Nueva York”. Yo lo contesté: “No jodas; ¿quién habla?”. En efecto era Astor Piazzolla, y dirigí su obra Tango Apasionado en Nueva York, con excelentes críticas de mi dirección musical, y luego grabé el disco de la misma obra con él en Radio City Music Hall, para el sello American Clavé. La llamada la recibí por una recomendación del gran músico argentino Carlos Franzetti, que me recomendó, ya que me había conocido a través de Paquito D’Rivera.

¿Cuál es el nivel de los países centroamericanos y orquestas de América Latina, ha dirigido más de una vez? Han llegado a ser capaz de compara la calidad con Europa y América del Norte?
Mi experiencia como director de orquesta sinfónica es relativamente limitada. Sí he tenido el honor de dirigir orquestas como la Orquesta Simón Bolívar de Venezuela, o la Orquesta Sinfónica Nacional de Costa Rica, o la Sinfónica de Maribor en Eslovenia, o la Orquesta Filarmónica de Montevideo, todas excelentes, pero no me considero un experto en esta materia.

En el mundo de Centro y Sur América hay un creciente interés en la música sinfónica europea?
Las orquestas sinfónicas de todo el mundo han sido fundadas para tocar la música sinfónica europea, y la ópera europea. Generalmente todos estos grupos han comenzado tocando el repertorio sinfónico y operático tradicional europeo casi exclusivamente. A finales del siglo XIX se ha despertado un movimiento nacionalista en la mayoría de estos países. Los compositores continuaron utilizando los modelos instrumentales y estructurales europeos, pero utilizando temas y ritmos más locales. Más adelante, han surgido compositores, tanto en América Latina como en los Estados Unidos, que han revolucionado los modelos europeos y han escrito música que ha inspirado a compositores europeos. Entre este podemos destacar a Gershwin, Villa Lobos, Ginastera, Chávez, Revueltas, etc.

Paquito D'Rivera y Plácido Domingo, dos amigos con los que ha tenido y tiene una relación artística fructífera. Trabajará con ellos de nuevo?
Paquito D’Rivera ha sido un excelente amigo, con el cual comencé a trabajar en 1983. Lo conocí a través de su esposa (entonces su novia) Brenda Feliciano, que estaba cantando la ópera de Manuel De Falla “La vida breve” bajo mi dirección en Nueva York. Él vino a verla, y me saludó muy amablemente luego de la función. Yo lo invité a mi casa a tocar música de cámara, y él dice que fui yo quien lo traje de vuelta a la música clásica después de muchos. Con Paquito dirigí muchos conciertos sinfónicos y también tuve un trío con él y el chelista brasileño Gustavo Tavares y hicimos muchísimos conciertos juntos en muchas ciudades y países. A Brenda y a Paquito los considero grandes amigos.
Con Plácido Domingo he trabajado como Director Asistente en la ópera de Washington para la zarzuela “Doña Francisquita”, y también como pianista y director de la parte de tango de su concierto “De mi alma latina” que se hizo en la sala más grande de Washington, Constitution Hall. También le hice una entrevista sobre la zarzuela, en mi calidad de “periodista” para la revista Opera News, que dedicó un número completo a la zarzuela hace unos años. El maestro Domingo ha sido siempre sumamente amable conmigo.
En ambos casos (Paquito y Plácido) me encantaría trabajar con ellos de nuevo. En este momento mi carrera está tomando un nuevo curso, ya que he empezado a componer mucho más. En los últimos años he compuesto un musical en español, una especie de “zarzuela” o musical uruguayo, con libreto del escritor uruguayo Hugo Bardallo y dirección del actror, director y productor uruguayo Nelson Landrieu, llamado “Las tentaciones de González”, sobre un tema folclórico latinoamericano y universal, sobre una apuesta entre Dios y el diablo. Más recientemente, junto al escritor mejicano Ilan Stavans, que enseña en Amherst, Massachussetts, he compuesto un musical en inglés, que combina nuestra herencia latinoamericana y nuestra herencia judía (ambos somos descendientes de judíos del Este europeo que emigraron a América Latina). Este musical, llamado “Bela”, combina elementos de tango con la música judía “klezmer” y el teatro musical estadounidense. La historia original tiene lugar en la Argentina de 1930. Menciono esto porque creo que mi tiempo estará cada vez más dedicado a la creación de nuevas obras de teatro musical compuestas por mí. Es un “pecado de vejez”…

Como el director del Instituto de Teatro Polaco en Nueva York para la parte musical, se esfuerza para una mejor comprensión del repertorio también polaco. ¿Cuáles son los autores, pasados y modernos, por descubrir, como en el resto del mundo sabe casi sólo Chopin?
Mi trabajo con la música polaca se debe sobre todo a mi amiga, una gran señora llamada Nina Polan, que fue la Directora del Polish Theatre Institute de Nueva York y murió este febrero pasado. Ella me dio a conocer muchos compositores polacos, desde los clásicos como Moniuszko (compositor de la gran ópera nacional, Halka) Niewiadomski, Karlowicz, Szymanowski, etc., así como a la música folclórica, y a las canciones populares de compositores como Marian Hemar, Jerzy Peterburski o Wladislaw Szpilman (conocido por la película “El pianista”), estos últimos todos también judíos. Con ella toqué conciertos muy variados, incluyendo también las canciones completas de Chopin y de Paderewski, todas de gran belleza, y viajé a Polonia en 5 o 6 ocasiones, hasta el punto de que he aprendido a leer y entender (y hablar un poquito) el idioma polaco.
Hoy en día estoy cada vez más interesado en un aspecto particular de la música de Polonia (y Ucrania, Rusia, etc.) que es la música Yiddish. Este era el idioma familiar de mis padres, un idioma que hoy en día se habla muy poco, ya que las grandes masas de judíos del Este europeo que emigraron a América ya no lo hablan, pero el interés académico y artístico en este idioma antiguo y en la cultura de los judíos del Este europeo está creciendo mucho.

¿Cuál es la relación de Pablo Zinger con Italia?
Siempre he tenido una gran admiración por la cultura y la música italiana, incluyendo, por supuesto, el cine italiano. Recientemente hice una serie de conciertos de un programa de música de películas, que incluyó música de Nino Rota (Amarcord, Il padrino) Bacalov (Il Postino), etc. Marcello Mastroiani y Sofia Loren (en particular la segunda) eran mis grandes ídolos de la infancia. La ópera italiana, en particular Puccini, me interesa muchísimo, y también cuento a Mozart (gracias a su gran libretista Lorenzo Da Ponte) entre los compositores de ópera italiana. En mi país natal, la cultura (y la comida) italiana han tenido una incidencia muy grande, gracias a los numerosos inmigrantes italianos. Creo que un 40% de la población uruguaya tiene algo de sangre italiana. Por supuesto que la influencia italiana en Nueva York es también importantísima. He tenido el placer de visitar Italia (Venecia, Florencia) con mi esposa Adriana, y esto fue una de las experiencias más hermosas de mi vida, pero tengo esperanza de poder conocer muchas más ciudades de Italia en el futuro. Más recientemente, a través de la iniciativa de un gran amigo mío, el calabrés Enzo Pizzimenti, he participado como Director Musical de un homenaje al gran maestro y compositor Anton Coppola, presentando selecciones de su ópera “Sacco & Vanzetti”.

No es una cuestión de carácter artístico: echa de menos a Uruguay, viviendo en los Estados Unidos?
Yo he vivido en Nueva York casi dos tercios de mi vida. Para mí Nueva York es mi hogar. Aquí he trabajado, me he casado, he tenido a mi hija, y he conocido a grandes músicos como Paquito, Piazzolla o Domingo. Conservo muchos buenos recuerdos de mi país natal, Uruguay, y de mi ciudad, Montevideo, y visito a mi numerosa familia allí todos los años. Confieso que cuando miro fútbol, aunque no soy muy fanático, igual me gusta que gane el cuadro nacional de Uruguay en el campeonato mundial. Mi padre tiene 92 años y en Uruguay también tengo a mi hermano, mi hermana, una tía, sobrinos, primos, etc. Montevideo es una ciudad bellísima, que vale la pena visitar. Por demás, Uruguay está viviendo un relativo auge económico y cultural, y acaba de ser nombrado “país del año” por la revista The Economist. Otra gran atracción de Uruguay son los balnearios (seaside resorts) como Punta del Este, Atlántida, La Paloma, etc.
La comida combina elementos de la cultura italiana y española, así como el típico “asado” para los amantes de la carne.
En agosto presentaré allí un concierto de zarzuela, organizado por una querida amiga mía, María Julia Caamaño, Directora del Centro Cultural de Música.

Cuál es el vínculo con Enzo Pizzimenti, quien celebró el evento en honor del Maestro Coppola, ya que también le gusta la música española y latina.
He tenido el gran placer de conocer a Enzo Pizzimenti hace ya unos cuantos años, cuando vino a estudiar conmigo, recomendado por mi amigo, el gran tenor dominicano Francisco Casanova. Primero de todo Enzo, y su esposa Pina, son queridísimos amigos. Además, Enzo a sido un dedicado estudiante, que a pesar de no ser músico profesional, ha dedicado mucho tiempo y amor al canto lírico, y también a aprender mucha música en español y en inglés, zarzuela, tango, teatro musical estadounidense, etc. Enzo también ha organizado muchos eventos en los cuales yo he tocado y dirigido, incluyendo un concierto de ópera y zarzuela, conciertos de tango, música de Piazzolla, música española, y más recientemente, el evento dedicado al maestro Coppola que mencioné más arriba.

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